La ciudad de los muñecos de trapo | Nagoro

Existe un lugar en el mundo, donde todos sus habitantes son muñecos de trapo. Está en Japón y se llama Nagoro

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La ciudad de los muñecos de trapo

La ciudad de los muñecos de de trapo. Nagoro, Japón, un pueblo habitado por muñecos de trapo. Conozcamos las circunstancias y el motivo por el cual en este singular pueblo de Japón los habitantes o mejor dicho la mayoría de ellos son muñecos de trapo. Esta singular noticia curiosa nos plantea  el hecho de la repoblación rural. Y como van a ver,  la noticia deja un pozo de tristeza y melancolía.

Nagoro: donde los habitantes son muñecos de trapo

Nagoro es un pequeño pueblo enclavado en el Valle de Iya, Japón, en el cual, al igual que en muchas zonas rurales, la población ha desaparecido. Sin embargo, los pocos habitantes que quedan decidieron darle un giro para no sentirse solos, reemplazar a sus vecinos con muñecos de trapo.

El único camino que lleva a Nagoro es tan estrecho que difícilmente pasan dos automóviles juntos, un pequeño río fluye a su lado y está majestuosamente rodeado por montañas. Por lo que, a primera vista, la ciudad da la impresión que está llena de vida: agricultores en los campos, familias esperando en la parada del autobús y las señoras mayores reunidas para echar el chisme.

Nagoro: donde los habitantes son muñecos de trapo

¿Quién fabricó los muñecos de trapo?

Estos muñecos son obras de Ayano Tsukimi, una de las pocas residentes de carne y hueso que quedan en Nagoro. Ella nació en esta localidad pero se mudó a Osaka. Al regresar a su pueblo hizo su primer espantapájaros para alejar a las aves del jardín.

Nagoro: donde los habitantes son muñecos de trapo

Nagoro | La ciudad de los muñecos de trapo

Desde entonces, ha creado más de 350 espantapájaros, los cuales sólo duran tres años expuestos al exterior, así que únicamente tiene 150 colocados alrededor de Nagoro. A medida de que los residentes van falleciendo o mudándose, ella hace un muñeco para recordarlos. Por ejemplo, cuando la escuela cerró, ella hizo espantapájaros de profesores y alumnos y los colocó en el interior.

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Como ven algo de tristeza si reflejan los muñecos de trapo. No lo negarán ¿verdad?. Ya saben, si les pareció interesante el artículo, compartan en redes sociales.

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